← Pol Newton
Ya hace tiempo que te fuiste,
y aún no sé pedir perdón.
Me miro al espejo y veo
tu reflejo en mi expresión.
Las calles siguen igual,
el barrio huele a tu portal.
Pero tu silla está fría
y no hay nadie a quien llamar.
Mamá,
aún me pierdo en los pasillos,
aún no sé llegar a casa.
Mamá,
quién me cura las heridas
si mi herida eres tú que me faltas.
Sigo siendo aquel mocoso
que te llama desde el miedo.
Si ya no hay manos que me salven,
que me abrace tu recuerdo.
Cincuenta y tantos de gigante
con rodillas de cristal.
Si la vida no te devuelve,
que me esperes donde estás.
Mi pequeño crece a ciegas
sin tu falda de trinchera.
Ya no hay sitio en la nevera
con tu letra y mi inicial.
Me enseñaste a ser valiente
pero no a sobrevivir.
Se nos pierde tu dulzura,
esa que dejaste en mí.
Me soltaste de la mano
y ya no supe caminar.
Siento vértigo al pensar en
que no vuelvas nunca más.
Sigo siendo aquel mocoso
que te llama desde el miedo.
Si ya no hay manos que me salven,
que me abrace tu recuerdo.
Cincuenta y tantos de gigante
con rodillas de cristal.
Si la vida no te devuelve,
que me esperes donde estás.
Mamá, me dejaste a la deriva.
Mamá, sin saber a dónde ir.
Mamá, que me esperes donde estás.
Mamá, que me lleves donde vas.
Pol Newton